Esta semana conocí a alguien que me sorprendió muchísimo por
sus gustos musicales. Obviaré su nombre, y me limitaré a describir la emoción
que sentí al encontrar (sin buscar) una persona con preferencias musicales casi
exactas a las mías. Por casualidad, o mero capricho de quien maneja el
universo, estuvimos ubicados en el mismo lugar y a la misma hora para hablar de
los grandes ídolos del rock Argento. Sí, Argento, con mayúscula y añadiendo
fuerza en la entonación. Ella tan zafada escuchando a El Flaco (Luis Alberto
Spinetta) y yo con ganas de acercarme a preguntarle el nombre de la canción que
hace muchísimo tiempo había escuchado en la radio y que había estado buscando
pero que no recordaba nada más que el ritmo genial. No lo pensé más y decidí
abordarla de manera directa e indiscreta. De nacionalidad argentina y acento
porteño, replicó inmediatamente mi saludo mientras disminuía el volumen. Yo no
se lo permití, pues era esa la razón de mi “¡Hola!” disparatado.
El sentido de este ejercicio es resaltar un momento en el que
cualquiera de las cuatro habilidades comunicativas se haya convertido en motivo
de escritura al final del día, y siguiendo las instrucciones, yo decidí
irrumpir en este espacio un tanto finito para publicar la suerte que tuve al
escuchar la canción ‘Bajan’ de manos de una ‘Muchacha’ argentina con ojos de
papel y con ‘Alma de diamante’. Mientras hablaba, yo solo observaba que ‘Ella
también’ se apasionaba al escuchar cualquier cantata de Spinetta. Sin embargo,
no se limitó a hablar de él, y yo tampoco, claro. Mientras conversábamos sobre
diversos grupos y artistas, yo no solo descubría más y más canciones para mi
vida, también comprendía por medio de sus palabras que la música está fraguada por
acontecimientos reales, sufridos y cotidianos, y cada letra puede evocar el
sentimiento más oscuro y oculto, o simplemente aliviar y convertir en efímero
un dolor.
De izquierda a derecha (Charly García, Gustavo Cerati, Fito Páez)
Spinetta (El Flaco) en 1974, con su estilo peculiar.
Un cantante unió nuestras almas por un breve instante,
y ese cantante sucedió el diálogo entre Charly García, Cerati, Soda Stereo, La
Franela, Los Fabulosos Cadillacs y otros menos importantes, pero que valen la
pena. Todos en común la nacionalidad -argentina-, cada uno con algo por contar
y preparados para ser escuchados al mejor estilo de dos amantes prudentes del
rock argentino.




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