En vista del comportamiento mecánico que ha adquirido la
sociedad después de la modernización, se ha hecho necesario seguir
instrucciones hasta para ser espontáneo. Entonces, si cree importante este
manual, continúe leyendo, de lo contrario remítase a escribir un libro de auto-ayuda personal que de seguro es más rentable que esta pobre lista.
Deber tener en la cuenta que son instrucciones, no órdenes,
las que va a dar. Recuerde que el lenguaje no va en primera persona, sino
enriquecido con imperativos y precisiones. Realizar una introducción sobre el
objeto en cuestión le dará una idea general al usuario sobre lo que ha adquirido
y se verá obligado a leer todo el manual.
Ubicarse en el tiempo y el espacio le ayudará a comprender el
público/usuario a quien se dirige sin explayarse ni complicar una sencilla tarea.
Proceda a escribir una lista enumerada con un límite de pasos
de acuerdo con lo que sea que quiera instruir. No sea modesto, no es lo mismo
configurar un televisor que instalarle los soportes a un televisor.
Evite los prolegómenos, así aburrirá menos al usuario y le
motivará a seguir leyendo. Cada detalle es crucial y puede salvarle de una
posible demanda o bien hundirle por incoherente.
Por último, no olvide ser creativo. Añadir figurillas
al manual, que por cierto debe tener un tamaño discreto para caber en dos manos,
guiará al usuario a obtener una victoria inminente o una leve sensación de
pérdida de tiempo, al igual que usted en este momento.
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