domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Y por qué no en dos?


Alrededor de las dos de la tarde, sin más deseos ni voluntad, esperando el bus estaba yo, con ansias del Coonatra línea S ver llegar. And finally there, it was just in time. No space inside, I could notice. -But why?-, I asked myself. So, the word “rush hour” came to my mind. Claro, cómo olvidarlo, el sol hierve con tono desesperado cuando el centro de muchos marginados ha de verse abarrotado. Crowded was the perfect word to describe not only the bus stop, but the bus in and of itself. En medio de una salvaje fila, los unos subimos por la plataforma delantera, mientras los otros descendían con cierta parsimonia por la parte de atrás. Todo era un completo caos, y solo Dios del cielo era consciente en ese momento de lo que adentro entre tanto inerte iba a pasar. Time passed slowly and it was my turn to pay for the ticket. The blazing heat inside of the bus allowed one guy to yell at another passenger for pushing him whenever someone else got off the bus. Por cierto, ese chico tenía una pinta bastante irrisoria. No creo que superara los 26 años. Si bien no sé qué era más absurdo en su discrepante fisonomía y actitud, optaré por describir lo que la multitud en vaivén me permitió observar: a long neck that joined together a head covered by a hat with no ribbon around it and a body that was not sufficiently covered by his overcoat, according to any opinion. When he stopped complaining and whimpering due to the supposed actions of a passenger that could not care less about, he realized there was an available seat behind and went for it.  

Una duodécima parte de día más tarde, encontré al mismo joven, un tanto más ridículo y cansado discutiendo sobre un botón y su gabán con alguien no menos desaliñado en plena plaza de Roma, cerca de la estación de Saint-Lazare como aquel que espera algo incesantemente para luego tomar un rumbo y perderse por esa dirección. 

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