El caminante triste, la lluvia serena, no a la triste condena
y jamás a la abnegación.
El caminante compungido a razón de la confusión y entre ésta y
la verdad, sí al egoísmo también a la crueldad.
El caminante culpable, lluvia agravante, vida sin vida y
muerte apremiante.
Río abundante, consciencia constante aunque el altivo caminante,
porfiado adelante del metro andante.
Delirio anciano adjunto a la enajenación, finita sensación producto de la aversión.
Un dolor sin dilatación al igual que su camino, sin destino
ni sentido al son de una canción, quizá sin emoción.
Lágrimas de desconcierto, a raíz de la
emoción, dudas privadas de suposición: ¿por qué la sucesión de tal hecho sin
consideración?
El caminante recientemente sin camino
ni destino, solo suspiro, pena, duelo y compasión. Por su parte, a Dios
misericordia y a los pasajeros del metro un poco más que conmoción.
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