Hoy es un día perfecto para quedarse
durmiendo hasta las 15, lo cual cuestiona el mismo pensamiento, pues si estoy
aún durmiendo, ¿cómo sé que hoy es un buen día para seguir durmiendo?
Desde hace un par de semanas
aproximadamente, nuestro país ha sido el titular de un gran número de periódicos
nacionales e internacionales, en especial aquellos europeos. Al parecer, no
solo a Colombia le interesa el fin (no de la guerra) del grupo subversivo más
antiguo del país –y del continente-, también a la región latinoamericana y al
mundo mismo. Me quedo pensando que la paz se ha convertido en un concepto un
poco relativo e inacabado. “Todo depende”, “No creo que gane el sí”, “No saldré
a votar”, “Todos hablan de política, y esa gran mayoría es pura m***da”, “Yo sé
que ganará el no, la gente ya se aburrió de las mentiras”, “Nunca gana lo que
yo voto”, “En este país quieren que todos seamos homosexuales” –sinceramente no
sé a qué viene esta última-, estas y otras frases son las que he podido rescatar
de la sabiduría popular contenida en los caminos que transito en esta ciudad.
Yo no sé qué pasará, pero temo que cualquier decisión sea peligrosa a corto o
largo plazo.
Madrugo porque asumo mi
responsabilidad como ciudadano, así como asisto sagradamente la hora de la
cena. Es imprescindible comprender que si tengo la posibilidad, el privilegio y
la autoridad para votar, entonces debo hacerlo, de lo contrario solo se restará
el concepto de ‘país demócrata’ y no quedará más que conformarme con el
resultado que otros han elegido para mí, pues no seré ajeno a esto aunque así
lo prefiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario